El activista Alberto Turis Betancourt, conocido en redes sociales como "Generosidad Cristiano Jerusalén", permanece desaparecido desde el miércoles, tras ser detenido por la Seguridad del Estado cuando filmaba el operativo policial en las inmediaciones del Cementerio de Colón, donde se celebraba una misa en memoria del niño Geobel Damir Ortiz.
La ceremonia religiosa, organizada por familiares, amigos y activistas, tuvo lugar en la capilla del Cementerio de Colón y reunió a un grupo de personas que, pese a las amenazas del régimen, se unieron en oración para despedir al menor, fallecido recientemente en Miami tras años de tratamientos fallidos en Cuba y una severa sepsis que contrajo en la isla.
Sin embargo, el acto de despedida no estuvo exento de represión y vigilancia policial. La activista Yamilka Lafita, conocida como Lara Crofs, denunció que fue retenida en su vivienda por agentes de la Seguridad del Estado y que le impidieron asistir a la misa. A través de una transmisión en vivo, mostró cómo su cuadra fue cerrada y vigilada por patrullas para impedirle salir.
Desaparición forzada y denuncia pública
Horas más tarde, Lafita alertó en Facebook sobre la desaparición de Alberto Turis, quien habría sido detenido por grabar en vivo el despliegue policial que impedía el acceso de ciudadanos al cementerio.
Según la activista, Turis no logró entrar al camposanto debido a que le exigieron carnet de identidad, documento que, asegura, le fue retenido por la policía en detenciones anteriores.

“¿Cuál es su delito? ¿Estar en la vía pública sin carnet de identidad? Eso no se castiga con desaparición, se multa… ¡y si hace falta, yo la pago!”, expresó Lafita en un mensaje contundente dirigido al régimen.
“¡Suéltenlo ya, no sean tan abusadores!”, sostuvo.
Lafita relató que conoció a Turis durante la campaña por salvar a la niña Amanda en 2024. A pesar de los riesgos, él salió a las calles con una caja de cartón a recaudar fondos, gesto que le costó vigilancia y múltiples interrogatorios.
Aquella vez, Turis vivió una situación similar cuando fue apresado tras salir a recaudar fondos por las calles de La Habana, con el objetivo de apoyar a la niña Amanda Lemus Ortiz, quien finalmente pudo viajar junto a sus padres a España para ser atendida por atresia de las vías biliares luego y de más de un año esperando por un trasplante de hígado.
Solidaridad dentro y fuera de Cuba
A las denuncias se sumó el doctor Miguel Ángel Ruano Sánchez, radicado en Estados Unidos, quien también ha sido víctima de ataques y campañas de difamación por parte del régimen.
“Alberto Turis Betancourt, mi amigo, hermano y compañero de lucha, sigue desaparecido, aparentemente detenido arbitrariamente por la policía política. No ha cometido delito alguno. ¡Libérenlo ya!”, reclamó en sus redes.
Criminalización de la solidaridad
La detención de Turis y las restricciones impuestas a activistas como Lafita revelan una vez más el grado de hostigamiento y represión al que son sometidos quienes promueven actos de memoria, solidaridad o denuncia pacífica en Cuba.
Exigir carnet de identidad para entrar a un cementerio y desplegar un operativo para evitar una misa infantil demuestra el miedo del régimen incluso a los gestos simbólicos, especialmente cuando surgen fuera de su control.
La familia y los activistas exigen su liberación inmediata, y piden a la ciudadanía compartir el caso para presionar por su aparición y denunciar públicamente la represión.
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