Una cubana en El Salvador expresó su asombro en redes sociales al mostrar lo que para ella representa una muestra de abundancia: la facilidad con la que consiguió medicamentos de venta libre, algo que contrastó con la escasez que enfrentaba en Cuba.
En un video publicado en su cuenta de TikTok @das6825, la usuaria conocida como La cubanísima SV mostró dos presentaciones del fármaco Virogrip —una para el día y otra para la noche— y comentó: “Señores, no es por presumir ni nada pero yo estoy viviendo en un país súper abundante, por lo menos para mí. Ustedes saben lo que es que haya medicinas para el día y para por la noche, o sea, hello, qué abundancia la del Salvador, por favor mandemos medicina para Cuba, esta es la Virogrip, pero para el día es esta y para por la noche es esta, así que explíquenme ahí en los comentarios cómo funciona”.
El tono alegre de la joven reflejaba, más que sorpresa por la composición del medicamento, una impresión profunda por la accesibilidad y disponibilidad de productos básicos, en contraste con la situación sanitaria que dejó atrás en Cuba.
Decenas de usuarios salvadoreños reaccionaron al video, entre felicitaciones, dudas y observaciones. Algunos celebraron que una extranjera valore lo que muchos dan por hecho. Otros cuestionaron si la percepción era representativa del país en general: “Amiga, ¿y te atienden en el hospital público en El Salvador?”, preguntó un usuario. Otro afirmó: “En la unidad de salud te la dan gratis”, mientras que alguien más respondió: “Ve a visitar el hospital general de la mujer y verás la realidad, no hay medicamentos, no hay médicos”.
No es la primera vez que La cubanísima SV manifiesta su asombro por lo que encuentra en su nuevo país. En otro video donde recorre una ferretería expresó que “mis ojos todavía no se acostumbran a tanta belleza, a tanta abundancia como hay aquí en El Salvador”. Allí también habló de sus planes para montar una panadería.
Otros cubanos en el exterior han compartido experiencias similares. En México, una joven elogió la atención al detalle en un laboratorio privado y explicó cómo le mostraron la aguja nueva, identificaron su muestra y le pusieron una curita tras el análisis. En Perú, un joven expresó que por primera vez pudo recibir atención médica con insumos y organización, y aseguró: “¡Cómo nos mintieron!”.
Desde España, otra cubana recordó su primera visita a la sanidad pública, donde comparó los hospitales con “hoteles cinco estrellas” y destacó la profesionalidad de los médicos. En Uruguay, un creador cubano visitó un hospital público en Maldonado y concluyó que “los uruguayos no saben qué cosa es un hospital en pésimas condiciones”.
Mientras tanto, en Cuba, la escasez de medicamentos afecta gravemente a pacientes crónicos. Un joven epiléptico dijo que debía decidir entre comprar su medicina o alimentarse, afirmando que “las pastillas las compré en 9 000 pesos, pero no sé si comer o si comprarme las pastillas, porque ya es demasiado caro”.
El testimonio de este joven se suma al de otros cubanos que denuncian que ni siquiera ir a un hospital es gratis porque deben llevarlo todo: desde jeringas y guantes hasta los medicamentos más básicos. Las propias autoridades han reconocido que el país solo garantiza el 30% del cuadro básico de medicamentos.
Los testimonios de cubanos dentro y fuera de la isla reflejan una brecha cada vez más profunda en el acceso a servicios esenciales, especialmente en materia de salud.
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