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El régimen cubano reconoció que la crisis energética que afecta al país se mantendrá sin solución a corto plazo, en medio de crecientes dificultades para importar hidrocarburos y sostener la generación eléctrica nacional.
Durante un reporte de la Televisión Nacional, funcionarios del sector energético admitieron que “el sistema está al límite” y que la imposibilidad de concretar importaciones de combustibles es una de las principales causas de los prolongados cortes eléctricos que afectan a hogares, industrias y servicios básicos en toda la isla.
“La afectación es muy grande. El primer impacto está en la exportación de la materia prima principal: el crudo que debería refinarse en nuestra industria”, explicó uno de los directivos del sistema eléctrico estatal.
Según las declaraciones, los puertos cubanos no están recibiendo los volúmenes necesarios de diésel ni de fuel oil, combustibles esenciales para la generación eléctrica y para el funcionamiento de hornos, calderas y plantas industriales.
“Estamos hablando del diésel para la generación eléctrica, del fuel tan necesario para nuestra industria, y de productos tan sensibles como el gas licuado de petróleo y el gas de balita, que usamos para cocinar. Hemos tenido buques retenidos durante meses, incluso disponiendo de capital, pero sin manera de hacer llegar el dinero a los bancos”, reconoció el funcionario, culpando al embargo de EE.UU de la crisis.
Los apagones se han extendido a más de 10 horas diarias en varias provincias del centro y oriente del país, donde el malestar popular crece ante la falta de electricidad, combustible y alimentos.
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En redes sociales, usuarios denunciaron que la situación se ha vuelto “insostenible”, mientras el Gobierno continúa culpando a las sanciones y bloqueos financieros, sin reconocer la crisis estructural del sistema energético ni la mala gestión estatal.
En los últimos meses, la producción eléctrica nacional ha caído a sus niveles más bajos en más de una década. Expertos advierten que sin inversiones extranjeras ni acceso estable a crudo refinable, la generación seguirá colapsando, afectando también el transporte, la producción alimentaria y los servicios públicos.
La crisis energética en Cuba se ha agudizado tras la reducción del suministro de petróleo venezolano, luego de la captura del dictador Nicolás Maduro y el control estadounidense sobre el sector petrolero de Venezuela.
La falta de proveedores alternativos y la obsolescencia de las plantas termoeléctricas han dejado al país en una situación de dependencia crítica y sin margen de maniobra para estabilizar el sistema eléctrico.
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