Villa Marista cojeando



Mientras el presidente Díaz-Canel no destituya al ministro del Interior, será cómplice de los asesinatos de Bahía Honda.

Ministro del Interior de Cuba, general de división Lázaro Álvarez Casas © Escambray
Ministro del Interior de Cuba, general de división Lázaro Álvarez Casas Foto © Escambray

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Este artículo es de hace 3 años

En una democracia, el ministro del Interior estaría tronado o habría renunciado, tras la embestida de una lancha guardafronteras contra una embarcación usada para el contrabando humano hacia Estados Unidos; provocando la muerte de siete cubanos.

En la dictadura más antigua de Occidente, que se vanagloria de tener la quinta mejor policía del mundo y una Seguridad del Estado al nivel del Mossad israelí -todo mentira- las víctimas son siempre culpables de su tragedia, pese a los innumerables esfuerzos de los mayorales de Birán, S. A. por hacerlos felices y prósperos.

Mientras el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez -más quemado que los tanques de la Base de Supertanqueros de Matanzas- mantenga en su puesto al ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, será cómplice del asesinato de Bahía Honda; y ya puede sentirse orgulloso de su continuidad estéril, con un crimen similar a los de río Canímar (XX Aniversario) y el remolcador 13 de marzo.

¿Qué estaban haciendo los oficiales territoriales de la Contrainteligencia en Bahía Honda, que no pudieron abortar un intento de salida ilegal masiva, acabado en tragedia? 

¿Quién ordenó embestir la lancha contrabandista? ¿El alto mando del Ministerio del Interior no tuvo en cuenta que el operativo se ejecutaría en una ensenada de aguas profundas?

¿En qué colegios estudiaron esos esbirros tembones?, como el ministro del Interior, que solo armó perreta cuando supo que habían ascendido a general de división al finado Luis A. Rodríguez López-Callejas: reclamando igual categoría.


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Bruno Rodríguez se apresuró a culpar a Estados Unidos del hecho; reiterando la muela bizca del estímulo yuma a la emigración; pretendiendo desconocer que las personas huyen de Cuba porque vivir en la isla resulta insoportable para la mayoría. Más le valdría contener a esos groseros y jineteros diplomáticos, que alardean tocándose los genitales para provocar a emigrados que los mantienen a salvo de la OFICOLA y apagones

El cinismo del canciller no conoce límite porque -siendo beneficiario directo de la subvención de los emigrados, que mantienen su ministerio, con más de 150 embajadas en el mundo, vía abusivas tasas migratorias y otros trámites; simula consternación por la política norteamericana y hasta se atreve a desconocer la ayuda de la USAID a su gobierno. ¡Menudo mercenario y fariseo!

Como ya es habitual en Cuba, desde que aquel pobre diablo gritara en un mitin de repudio ¡Abajo los derechos humanos!, la maquinaria represiva se ha apresurado en llamar a contar en Villa Marista a los sobrevivientes de la tragedia de Bahía Honda, alertándoles previamente que no denuncien ni acudan a las redes sociales.

¿Qué necesidad hay de gastar el escaso combustible para llevar y traer en un carro a la madre de la niña de dos años muerta en la embestida fatal y meterle un frío en Villa Marista? ¿No tiene el Departamento de Seguridad del Estado instalaciones en Bahía Honda y oficiales capacitados en el territorio? ¿ O es que el alto mando no se fía de los oficiales en la base?

La desproporción de la medida, confirma la culpabilidad de las autoridades en el asesinato de siete cubanos y que su verdadera preocupación no es el estado de salud mental de los sobrevivientes, sino que oculten los detalles al resto de los ciudadanos y la prensa independiente.

El contrabando humano es ilegal, delito que el tardocastrismo practica con furor, usándolo como arma arrojadiza contra Estados Unidos, incluida la penúltima estampida de 225 mil cubanos, ante la pasividad de Joe Biden y su gobierno y la complicidad de Daniel Ortega y Andrés López Obrador.

En Cuba, hasta el bobo de la yuca sabe que la ruta de los volcanes no era para estudiar los efectos de la lava en el itsmo, sino para huir del infierno en que el tardocastrismo ha convertido a Cuba, hambrienta, sin medicinas y en tinieblas.

Como Diana Meizoso, madre de la niña lesionada y ahogada, no se ha plegado a las presiones de los compañeros de la seguridad, ahora entrarán en combate las fuentes de los barrios, ciberclarias, incluidos los aliados extranjeros de la casta verde oliva y enguayaberada, que criticarán a la señora por su temeridad al incluir a su hija de dos años en la expedición ilegal.

Si tanta sensibilidad tiene el tardocastrismo ante la infancia, que empiece por liberar a los presos del 11J, muchos de ellos padres de cientos de niños; si tanto dolor causa la muerte de un inocente, que erradique el dengue y garantice los medicamentos; si siente aflicción por el malestar de menores de edad, que provea una alimentación sana y balanceada.

Ya sabíamos que Villa Marista fue la única escuela convertida en cuartel; aunque ya despojada de la mitología de los años luminosos y tristes; porque Raúl Castro se afanó en descuajeringar el MININT para hacerse con todo el poder en Cuba y promover a los suyos, aunque en su pecado, lleva la penitencia, porque en la etapa ha habido más ministros del Interior que nunca; ni siquiera su hijo Alejandro ni el legendario Furry; servil al Cuate hasta su defenestración, valieron para tales empeños; solo contribuyeron al terror y la barbarie institucional porque son obedientes descerebrados.

Quien a hierro mata...

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Carlos Cabrera Pérez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.



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