
Vídeos relacionados:
Mientras médicos, maestros y trabajadores de sectores estratégicos apenas sobreviven con magros sueldos, la construcción hotelera en Cuba ofrece salarios que superan con creces a los de profesionales altamente calificados, pese a que el país enfrenta una baja ocupación turística y una crisis multisistémica sin salida.
La convocatoria publicada por la Empresa Constructora de Obras para el Turismo La Habana (Ecot-La Habana) revela remuneraciones que oscilan entre 32,000 y 40,000 pesos para enchapadores, asistentes de gestión, especialistas de acabados, electricidad o instalaciones, cifras que duplican o triplican los ingresos de un médico, un ingeniero eléctrico o un profesor universitario.
Así lo analizó a través de su perfil en Facebook la ingeniera Yulieta Hernández Díaz, presidenta de la mipyme Pilares Construcciones.
El listado de plazas confirma la pirámide invertida: operarios como enchapadores, albañiles o pintores pueden llegar a recibir un salario máximo de hasta 40,000 CUP, mientras científicos, académicos y profesionales de sectores productivos o exportables quedan relegados a sueldos muy por debajo, sin que su labor estratégica para el país sea reconocida en términos salariales.
Sin embargo, ni siquiera estas cifras garantizan cubrir lo básico en una economía golpeada por la inflación.
Lo más leído hoy:
Los salarios de hasta 40,000 CUP equivalen a menos de 100 USD mensuales al cambio en el mercado informal, monto que no alcanza para sostener a una familia en medio de la escasez y el alto costo de los bienes esenciales.
De acuerdo con Hernández, también queda en evidencia la aplicación desigual del Sistema de Precios de Construcción y Montaje (PRECONS III), cuya reciente actualización impuso límites de ganancias, salarios y gastos a todas las formas de gestión que trabajen con el Estado.
Las regulaciones fijan topes claros: una utilidad máxima del 15 % sobre costos directos, tarifas de mano de obra hasta cinco veces las vigentes y límites en los gastos indirectos (un coeficiente de 1.0, como máximo, sobre el costo de la mano de obra directa y de 0.3 sobre el uso de equipos). Además, los costos deben ser verificables y auditables.
El sistema obliga a que el presupuesto total de cada obra -sean inversiones, reparaciones capitales o mantenimientos constructivos- esté contenido dentro del financiamiento estatal aprobado.
“Aunque los salarios en obras privadas son más altos, la policrisis estructural y la falta de liquidez han reducido drásticamente la demanda. Las obras públicas tampoco son viables bajo el actual esquema legal del PRECONS III, dejando a los negocios privados de construcción al borde la quibra”, analizó la joven empresaria.
Mientras las regulaciones ahogan al sector privado y paralizan proyectos claves de obras públicas, la construcción hotelera goza de flexibilidades que le permiten pagar por encima de los límites establecidos, dejando ver el doble rasero con que se administra el marco legal.
A esta distorsión se suma la contratación de mano de obra extranjera a miles de dólares, incluyendo alojamiento y transporte, mientras la fuerza laboral cubana apenas percibe salarios de subsistencia.
El dinero, en vez de fortalecer la economía local, se fuga en gastos destinados a sostener un modelo que privilegia hoteles vacíos en lugar de inversiones en salud, educación, energía o agricultura.
La exclusión sistemática de las empresas privadas nacionales de los proyectos hoteleros perpetúa un círculo extractivista que margina al talento cubano, al tiempo que alimenta la emigración hacia destinos como Guyana, donde un obrero “con apenas una cuarta parte de ese ingreso cubren sus necesidades básicas”, apuntó Hernández.
El problema, como señalan especialistas, no es episódico, sino estructural. Cada intento de corrección genera nuevas distorsiones en una pirámide salarial que continúa invertida, mientras el país pierde capital humano y depende cada vez más de soluciones externas que no generan desarrollo sostenible.
Entre las reacciones de cubanos en redes sociales, el malestar es evidente. “La incoherencia y el abuso de poder de esta gente no conoce límites, es indignante”, escribió uno de los comentaristas.
Otro cuestionó: “¿Para qué quiere Cuba tantos hoteles cuando los que tenemos están prácticamente vacíos?”.
La propia Hernández denunció que “pagan más que lo que permite la resolución. Para unos sí, para otros no”.
Otros señalaron los privilegios del sector turístico: transporte asegurado, almuerzo y merienda incluidos, mientras sectores claves carecen de lo mínimo.
Para muchos, la apuesta hotelera no es más que otra muestra de la falta de estrategia y visión del modelo político y económico cubano que ha perdido la capacidad de retener a su gente y sostener al país desde adentro.
El gobierno cubano continúa destinando enormes recursos a la construcción hotelera en medio de una crisis económica interna, con infraestructuras turísticas subutilizadas y sin perspectivas claras de recuperación a corto plazo.
El más reciente informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) revela que la llegada total de visitantes internacionales de enero a junio de 2025 se desplomó un 25% respecto a 2024, al pasar de 1,3 millones a poco más de 981,000 viajeros, arrastrando consigo una caída del 27,8% en las pernoctaciones, que bajaron de 7,9 a 5,7 millones.
La tasa de ocupación hotelera retrocedió a un crítico 21,5%, frente al 28,4% del año pasado, dejando vacías gran parte de las habitaciones que el gobierno sigue construyendo a costa del empobrecimiento de una mayoría de la ciudadanía y la falta de inversiones suficientes en infraestructura crítica como energía, telecomunicaciones, transporte y viales, o en sectores clave como la producción de alimentos o el sistema de salud.
La industria turística cubana, afectada por la caída del arribo de visitantes, los malos servicios de hostelería y la baja competitividad, no logra despegar ni siquiera para sostenerse a sí misma. Lo reconoció el propio ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, al describir 2024 como “el peor momento desde el 11 de septiembre de 2001”.
La lógica de “primero el turismo” ha llevado al deterioro sistemático del resto del aparato productivo, pero el gobierno sigue anclado a una estrategia que no ofrece resultados, a pesar de las advertencias de diputados y economistas sobre la necesidad de saldar deudas, descentralizar esquemas de pago y ajustar la oferta a la demanda real.
Expertos y ciudadanos han cuestionado esta estrategia, considerando que no responde a la demanda real ni a las urgencias del país, mientras se profundiza un contraste demoledor: majestuosos hoteles levantados mientras proliferan los basureros desbordados en las esquinas de La Habana y cada vez más ciudadanos asisten a una vida marcada por la miseria.
Preguntas frecuentes sobre la distorsión salarial en Cuba y la construcción hotelera
¿Por qué los salarios en la construcción hotelera son más altos que en sectores esenciales en Cuba?
En Cuba, los salarios en la construcción hotelera son significativamente más altos que en sectores esenciales como la salud y la educación debido a las políticas del gobierno que priorizan el turismo. A pesar de la baja ocupación hotelera, los salarios en la construcción hotelera pueden alcanzar hasta 40,000 CUP, mientras que médicos y profesores ganan mucho menos. Esto refleja una pirámide salarial invertida y una política económica que privilegia el turismo por encima de otros sectores estratégicos.
¿Cuál es el impacto del sistema PRECONS III en las mipymes de construcción en Cuba?
El sistema PRECONS III ha afectado negativamente a las mipymes de construcción en Cuba, imponiendo restricciones que dificultan su viabilidad económica. Al fijar límites en las ganancias y obligar a operar en pesos cubanos sin acceso a divisas, el sistema ha encarecido los costos y reducido la capacidad de las mipymes para competir en el mercado. Esto ha perjudicado la participación de empresas privadas en proyectos estatales, exacerbando la crisis de infraestructura en el país.
¿Cómo afecta la política de priorización del turismo a la economía cubana?
La política de priorización del turismo en Cuba ha tenido un impacto negativo en la economía general del país. A pesar de la caída en la llegada de turistas y la baja ocupación hotelera, el gobierno continúa invirtiendo en infraestructura hotelera en lugar de sectores críticos como la salud, la educación y la producción de alimentos. Esta estrategia ha llevado a un uso ineficiente de los recursos y ha contribuido al empobrecimiento de la población y a la fuga de talento hacia el extranjero.
¿Qué desafíos enfrentan los profesionales cubanos debido a la distorsión salarial?
Los profesionales cubanos enfrentan desafíos significativos debido a la distorsión salarial. Con salarios que apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas y un costo de vida en aumento, muchos trabajadores en sectores esenciales como la salud y la educación se ven obligados a buscar alternativas en el sector privado o emigrar. Esta situación ha provocado una pérdida de capital humano y una crisis en servicios públicos esenciales.
Archivado en: