Funcionarios del régimen cubano ofrecen recepción diplomática de lujo en Nueva York

Una muestra de lujo y derroche en plena crisis nacional Foto © Captura de video/Mario J. Pentón

La Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas abrió sus puertas la noche de este viernes para celebrar una lujosa recepción diplomática con bebidas y banquete, mientras en la isla millones de ciudadanos enfrentaba apagones generalizados, hospitales sin electricidad y barrios enteros sumidos en la penumbra.

Afuera, las cámaras de la televisora Martí Noticias registraron la llegada de invitados, entre ellos funcionarios extranjeros y allegados al régimen de La Habana, mientras en la isla se profundiza la crisis energética.

De acuerdo con el periodista cubano Mario J. Pentón, pocos diplomáticos acudieron a la cita. Un representante de Haití admitió que disfrutó de los mojitos, pero evitó responder sobre los presos políticos en Cuba.

Otros asistentes, incluido el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, salieron tambaleándose del lugar, según el reportaje.

Dentro del salón se encontraban el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla y el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, mientras en Cuba hospitales permanecían sin luz y familias padecen jornadas completas sin electricidad y ancianos van a la cama sin sin tener algo para llevarse a la boca.

El contraste entre la opulencia neoyorquina y la crisis energética en la isla evidencia el despilfarro de recursos de la élite gobernante.

La misión diplomática intentó impedir la cobertura de Martí Noticias y llamó a la policía de Nueva York.

Sin embargo, los agentes garantizaron la libertad de prensa y permitieron que se registrara el banquete en imágenes, subrayó Pentón.

El gobierno cubano inauguró con pompa la más reciente edición del Festival Internacional Varadero Gourmet en el Centro de Convenciones Plaza América, efectuado del 11 al 13 de septiembre en el principal balneario de la isla, en la provincia de Matanzas.

En julio pasado, imágenes del servicio gastronómico ofrecido durante las sesiones de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de las Convenciones de La Habana, encendieron la polémica en las redes sociales al mostrar los menús elegantes que disfrutan los diputados, en medio de la escasez de comida que sufre el pueblo.

La noche del miércoles 26 de febrero, mientras más del 50 % de Cuba estaba en apagón, en La Habana, un grupo privilegiado de millonarios y miembros de la élite comunista montó un banquete en el Capitolio Nacional para celebrar, a la manera de un Versalles tropical, la llamada Noche intermedia del Festival del Habano, descrita por sus propios organizadores como una velada para un “selecto grupo” de personas.

En medio de una de las crisis energéticas y alimentarias más severas de los últimos años en Cuba, estos eventos exponen la burbuja de privilegio de la élite cubana.

La contradicción entre el discurso oficial de “resistencia” y la ostentación se vuelve cada vez más insostenible para una población agobiada por la precariedad y en un país donde muchas personas se levantan y no tienen nada que comer y se acuestan con su barriga vacía.

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