ICAIC cierra contratos sin aviso a cineastas Enrique “Kiki” Álvarez y Esteban Insausti

El ICAIC finalizó contratos de cineastas cubanos sin aviso, falsificando renuncias. Enrique "Kiki" Álvarez y Esteban Insausti denuncian censura y burocracia, mientras artistas critican la situación.

El Icaic notificó que la baja había sido “por decisión propia”, sin documento que lo probara © Facebook Kiki Álvarez y Cubadebate
El Icaic notificó que la baja había sido “por decisión propia”, sin documento que lo probara Foto © Facebook Kiki Álvarez y Cubadebate

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El director y guionista cubano Enrique “Kiki” Álvarez denunció que el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) dio por terminada su relación laboral y la de su colega Esteban Insausti sin notificación previa, falsificando además una “renuncia voluntaria” que nunca existió.

En una extensa publicación en Facebook, Álvarez -La Ola (1995); Jirafas (2014); Venecia (2016)- reveló que la referida institución cerró su contrato y el de Insausti desde el 1 de agosto de 2025, sin informarles ni justificar la decisión.

Captura de Facebook/ Kiki Álvarez

Según relató, solo se enteró al acudir a Recursos Humanos para preguntar por el atraso en sus honorarios, donde le notificaron que su baja había sido “por decisión propia”, sin documento alguno que lo probara.

Álvarez cuestionó la falsificación administrativa y vinculó su exclusión con sus críticas a la censura y las irregularidades del Fondo de Fomento, así como su pertenencia a la Asamblea de Cineastas Cubanos (ACC).

Captura de Facebook/ Kiki Álvarez

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“Adiós ICAIC -escribió-, nuestra relación siempre fue tensa, marcada por mi deseo de convertirte en un Instituto capaz de garantizar el derecho de los cineastas a expresar la dura realidad en que vivimos”.

Por su parte, Insausti -Las manos y el ángel (2002); 3 veces 2 (2003); Larga distancia (2010)-, confirmó que se enteró de la decisión por la publicación de Álvarez y lamentó que el Icaic se haya convertido en un espacio capturado por la burocracia.

Captura de Facebook/ Kiki Álvarez

“Soy de los que alguna vez pensó que las instituciones no son coto de los funcionarios de turno, y que por razones obvias, nos pertenecen a todos, como mismo sigo pensando, en que buena parte de este calamitoso final en que se encuentran, es también una responsabilidad nuestra, este cáncer no es nuevo, tiene décadas, y nuestra permisibilidad por disímiles razones e intereses, propició mucho de lo que hoy acontece”, argumentó.

El hecho generó una oleada de reacciones entre artistas e intelectuales. El director Orlando Rojas calificó al Icaic de “Institución Corrupta de Autoritarios e Infames Comisarios” y llamó a boicotear el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano previsto para diciembre, en La Habana.

Captura de Facebook/ Kiki Álvarez

La realizadora Rosa María Rodríguez consideró que “acá se violan varios derechos y se trata de otro acto de exclusión a un cineasta por pensar diferente”.

Mientras, el periodista y crítico Joel del Río lo calificó como “uno de los realizadores cubanos que ha hecho más por refrescar las narrativas entumecidas del cine cubano (…) Para el Icaic es alguien prescindible, como seguramente seré yo también cuando circule este post”.

El jurista y ensayista Julio César Guanche calificó el episodio de “bochorno que no cesa”, y el realizador Pavel Giroud se mostró indignado por “los ʻcolegasʼ lamebotas, que ven su oportunidad de oro en la mediocridad” y callan ante la censura.

Captura de Facebook/Yasmani Castro Caballero

El también realizador Yasmany Castro Caballero llamó la atención que el despido de Álvarez coincide con cancelaciones teatrales durante la Jornada por la Cultura Nacional.

“Silencio asqueroso y patrañas que no vienen del imperialismo, sino de la burocracia de esta Corea del Norte reformada del Caribe”, escribió.

Con esta nueva exclusión, la crisis del cine cubano suma otro capítulo en su larga historia de censura institucional y ruptura con algunos de sus más destacados creadores.

Captura de Facebook/Ciervo Encantado

El homenaje que el grupo Teatro El Público, dirigido por Carlos Díaz, preparaba para este domingo 19 junto a la Fábrica de Arte Cubano (FAC) para conmemorar el centenario del nacimiento de Celia Cruz (1925-2003) fue suspendido el jueves, a última hora, por decisión del Centro Nacional de Música Popular.

De acuerdo con la investigadora y crítica Rosa Marquetti en un texto difundido en Facebook, algunos de los implicados recibieron citaciones personales, órdenes inapelables y advertencias de posibles consecuencias si desobedecían la instrucción.

De igual forma, la compañía teatral El Ciervo Encantado anunció a través de su cuenta en Facebook sobre la suspensión de las funciones programadas para este fin de semana, al informárseles sobre la realización de un supuesto “evento oficial de primer nivel” en la Plaza Cultural enfrente de su sede, en Línea y 18, en el Vedado habanero.

Al cierre de 2024, la ACC emitió un contundente llamado a la defensa de la libertad creativa y una alerta sobre la denuncia de la censura que afecta al cine cubano.

“Nuestra cultura no puede seguir siendo conducida por los mismos represores y censores de larga impunidad. El daño acumulado por sus años de ejercicio está a la vista”, afirmó la ACC, señalando directamente a las autoridades responsables del deterioro de las estructuras del cine en la isla.

La organización denunció un nuevo acto de violencia institucional dirigido contra el joven cineasta Orlando Mora, cuyo filme “Matar a un Hombre” fue censurado en la más reciente edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Asimismo, a inicios de enero, el Tribunal Provincial de La Habana desestimó la demanda interpuesta por el cineasta Juan Pin Vilar contra el Canal Educativo, que exhibió su documental "La Habana de Fito" sin su consentimiento.

En abril, la edición 26 del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) otorgó el Premio Especial del Jurado en la competencia de Vanguardia y Género al documental Crónicas del Absurdo (2024), del realizador cubano Miguel Coyula.

Filmado con grabaciones ocultas, el audiovisual de 77 minutos muestra la realidad de los artistas independientes en Cuba, sometidos a control estatal y hostigamiento.

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