Barcos, mipymes y combustible de EE.UU.: Los datos que contradicen la versión oficial del régimen cubano

Miguel Díaz-Canel, Alfredo López Valdés y Vicente de la O Levy © Instagram / @presidenciadecuba
Miguel Díaz-Canel, Alfredo López Valdés y Vicente de la O Levy Foto © Instagram / @presidenciadecuba

Durante meses, las autoridades cubanas han sostenido que el país prácticamente dejó de recibir combustible del exterior. Sin embargo, varios hechos conocidos recientemente hacen difícil conciliar esa versión con todo lo ocurrido en la isla.

El 29 de julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, aseguró que Cuba no estaba recibiendo «combustible, absolutamente nada» y explicó que el país necesitaba alrededor de ocho millones de toneladas anuales para sostener la economía y la generación eléctrica.

En agosto, Miguel Díaz-Canel afirmó que durante los siete meses anteriores solo había entrado un barco de petróleo: el Anatoli Kolodkin, que llegó desde Rusia a finales de marzo con unas 100,000 toneladas de crudo.

Y el 23 de septiembre fue todavía más categórico: «En este país hace nueve meses que no entra un barco de combustible», aseguró, tras afirmar que no llegaba carburante «de ningún lugar del mundo».

El problema es que la cronología conocida ya no encaja con esas afirmaciones.

El Grace habría descargado combustible en Mariel

El M/V Grace, interceptado el 5 de septiembre por la Guardia Costera de Estados Unidos cuando transportaba combustible presuntamente destinado a Cuba, ya habría realizado una entrega anterior en la isla.

Datos de VesselFinder analizados por el experto energético Jorge Piñón indican que el barco salió cargado desde Panamá y llegó al puerto de Mariel el 18 de julio. Su calado apunta a que descargó allí antes de abandonar Cuba cuatro días después y llegar vacío a México.

La fecha resulta especialmente relevante: esa descarga habría ocurrido apenas once días antes de que De la O Levy afirmara que Cuba no estaba recibiendo «absolutamente nada» de combustible y más de un mes antes de que Díaz-Canel asegurara que el Anatoly Kolodkin había sido el único petrolero recibido en siete meses.

El Grace no demuestra por sí solo cuál fue el destino final de su carga, pero su llegada a Mariel contradice una interpretación literal de que ningún barco con combustible había entrado al país desde marzo.

Mientras tanto, las importaciones desde Estados Unidos se dispararon

Al mismo tiempo, otro flujo de combustible hacia Cuba creció hasta niveles sin precedentes.

Estados Unidos declaró exportaciones hacia la isla por 3,222,000 barriles de productos petrolíferos solamente en julio, frente a 778,000 en junio. Entre enero y julio, el acumulado alcanzó 4,896,000 barriles. La mayor parte del volumen de julio correspondió a destilados, seguida por gasolina, lubricantes y combustible de aviación.

En términos de valor, las exportaciones de combustibles y derivados estadounidenses alcanzaron unos 156,8 millones de dólares entre enero y julio.

Estas operaciones están autorizadas para abastecer al sector privado cubano y excluyen formalmente al gobierno, las fuerzas armadas y determinadas entidades estatales sancionadas. Por ello, las estadísticas no permiten afirmar que el Estado cubano comprara directamente esos millones de barriles.

Pero tampoco existe una separación absoluta entre el combustible privado y la infraestructura estatal una vez que el producto llega a Cuba.

Cuando falta combustible estatal, aparecen las mipymes

El propio funcionamiento interno del Estado ofrece indicios de esa conexión.

En septiembre, autoridades de Guantánamo reconocieron públicamente que, ante la falta de suministro estatal de diésel y gasolina, evaluaban adquirir combustible a mipymes y otros actores privados para mantener servicios esenciales de salud, educación, transporte, comunicaciones y bombeo de agua.

Ese caso demuestra que el combustible importado por privados puede convertirse, mediante operaciones comerciales, en una fuente de abastecimiento para actividades estatales.

Existe además un indicio todavía más directo.

Vehículos vinculados al MININT abastecidos con combustible estadounidense

Una investigación de 14ymedio, recogida por CiberCuba, documentó que el servicentro El Eficiente, ubicado a una cuadra de Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana, abastecía vehículos vinculados a estructuras del Ministerio del Interior.

Entre ellos fueron identificados vehículos de Sepsa, camiones de las brigadas especiales conocidas como «boinas negras» y motocicletas Suzuki utilizadas por agentes de la Seguridad del Estado. Según esa investigación, el carburante despachado en esa instalación procedía de importaciones realizadas desde Estados Unidos.

El caso no permite concluir que todo el combustible importado para las mipymes termine en manos estatales ni demuestra la existencia de un mecanismo generalizado de desvío. Sí prueba, al menos en ese episodio documentado, que combustible estadounidense destinado al sector privado terminó abasteciendo vehículos vinculados al aparato estatal.

Un Estado que siguió funcionando pese a la escasez extrema

La situación energética durante esos meses fue crítica. En julio, por ejemplo, la Unión Eléctrica llegó a reportar 106 centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible, déficits superiores a los 2,000 MW y apagones durante prácticamente todo el día en numerosas zonas.

El país, sin embargo, no dejó completamente de consumir carburantes. Continuaron funcionando parcialmente centrales eléctricas, servicios públicos, vehículos oficiales, empresas y cuerpos de seguridad, aunque con fuertes restricciones.

Una parte de esa continuidad se explica por el crudo y el gas producidos en Cuba, las energías renovables y una reducción drástica del consumo. Pero esos factores no permiten determinar por sí solos de dónde salió toda la gasolina, el diésel y otros derivados utilizados durante esos meses, en los que no cesaron las actividades y la logística de la propaganda.

Ahí adquieren relevancia los otros datos: un barco que habría descargado combustible en Mariel en julio, millones de barriles declarados como exportados desde Estados Unidos y casos concretos en los que actores estatales recurrieron al combustible del sector privado.

¿Qué contabiliza el gobierno cuando dice que no entra combustible?

La cuestión central es, por tanto, qué quieren decir exactamente las autoridades cuando aseguran que a Cuba no llega combustible.

Si se refieren exclusivamente a grandes cargamentos recibidos directamente por empresas estatales, la afirmación necesita esa precisión. Si incluyen cualquier entrada de carburante al territorio cubano, los datos disponibles la contradicen.

El Grace habría descargado en Mariel el 18 de julio. Estados Unidos registró millones de barriles de productos petrolíferos exportados hacia Cuba. Autoridades provinciales han recurrido a mipymes cuando se agotó el suministro estatal y una investigación periodística documentó combustible estadounidense abasteciendo vehículos vinculados al MININT.

Ninguno de esos hechos demuestra que el régimen cubano controle todas las importaciones privadas ni permite calcular qué proporción de ese combustible termina finalmente en estructuras estatales.

Pero, considerados en conjunto, sí ponen en cuestión la afirmación de que durante meses no ha llegado combustible a Cuba «de ningún lugar del mundo» y dejan una pregunta todavía sin respuesta pública: ¿cuánto del carburante que entra por canales privados o no reconocidos oficialmente termina sosteniendo el funcionamiento del Estado?

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Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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