Cuba amaneció este martes, 27 de mayo, sumida nuevamente en una severa crisis energética, tras una jornada completa de apagones ininterrumpidos que se extendieron también durante toda la madrugada.
Según el parte oficial de la Unión Eléctrica (UNE), la situación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sigue siendo crítica, con un déficit sostenido de capacidad de generación que impacta gravemente la vida cotidiana de millones de cubanos.

La máxima afectación registrada en la jornada anterior fue de 1,497 megavatios (MW) -por debajo de los 1,565 pronosticados- a las 10:40 de la noche, momento que coincidió con el pico de demanda eléctrica.
Este martes, a las 7:00 a.m., la disponibilidad del SEN era de apenas 1,970 MW, mientras que la demanda ascendía a 2,980 MW, lo que ha provocado una afectación de 1,045 MW por déficit de capacidad. Para el horario del mediodía se estima un empeoramiento, con 1,150 MW de afectación prevista.
El panorama empeora por las numerosas centrales fuera de servicio. Se encuentran en avería la unidad 2 de la termoeléctrica Felton, mientras que otras cuatro unidades están en mantenimiento en Santa Cruz, Cienfuegos y Renté.
Lo más leído hoy:
A esto se suman limitaciones térmicas de 387 MW, y la salida de servicio de 74 centrales de generación distribuida por falta de combustible, lo que representa una pérdida adicional de 512 MW.
Aunque se prevé la entrada en funcionamiento de la unidad 3 de Santa Cruz con 70 MW, la UNE pronostica un déficit de 1,440 MW para el pico nocturno, con una afectación estimada de 1,510 MW en ese horario.
Mayo: El mes más oscuro del año
El primero de mayo, el régimen cubano ofreció una "milagrosa" tregua eléctrica para dar una imagen de estabilidad durante los actos por el Día Internacional de los Trabajadores.
Ese respiro artificial duró poco. Apenas al día siguiente, los apagones regresaron con fuerza, extendiéndose por horas y abarcando grandes zonas del país.
La situación se degradó rápidamente. Para mediados de mes, más del 38% del territorio nacional sufría apagones simultáneos.
En ciudades como Holguín, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana, los cortes se extendían hasta por 20 horas, obligando a la población a reorganizar su día a día en función de la escasa electricidad disponible.
El estallido del malestar
La desesperación no tardó en explotar. El 21 de mayo se registraron protestas en varias localidades del oriente y occidente cubano, especialmente en Pinar del Río, Bayamo y Santiago de Cuba.
Vecinos salieron a las calles al grito de “¡comida y corriente!”, mientras golpeaban ollas vacías para hacer oír su hartazgo. Las imágenes circularon ampliamente en redes sociales, pese a los intentos del gobierno de limitar el acceso a internet.
A lo largo del mes, continuaron los cacerolazos y manifestaciones espontáneas. Frases como “¡No queremos más muela!” y “¡Basta de promesas!” se convirtieron en el eco colectivo de una población que siente que el régimen no tiene respuestas reales a su crisis diaria.
Promesas vacías y medidas ineficaces
Presionado por el creciente descontento, el gobierno anunció que trabajaba para limitar los apagones a cuatro horas diarias durante el verano.
Incluso prometió una “solución definitiva” al problema energético en un plazo de tres años. Sin embargo, el escepticismo reina entre los cubanos, muchos de los cuales recuerdan que este tipo de promesas se repiten año tras año sin resultados concretos.
La respuesta estatal incluyó también medidas extraordinarias como ejercicios militares (Meteoro 2025) y el refuerzo del discurso oficial en medios, pero sin alivio perceptible en las condiciones reales.
En paralelo, los técnicos de la UNE repiten partes diarios que dibujan un escenario técnico cada vez más insostenible, con unidades térmicas obsoletas, déficit de combustible, y una generación distribuida prácticamente paralizada.
“Nadie les cree”: El descrédito de los partes oficiales
A medida que los apagones se intensifican y el malestar social crece, también lo hace la desconfianza de los cubanos hacia los informes diarios emitidos por la UNE.
Las cifras sobre megavatios disponibles, demandas previstas y pronósticos de afectación, lejos de tranquilizar, generan escepticismo. En las calles, en redes sociales y en conversaciones privadas, muchos ciudadanos coinciden en que los números "no cuadran" con la realidad que viven.
Durante el mes de mayo, medios independientes recogieron múltiples expresiones de incredulidad popular.
Varios usuarios denunciaron que las afectaciones informadas por la UNE no se corresponden con la duración ni la severidad de los apagones reales. Hay localidades donde se reportaron hasta 20 horas sin electricidad, cuando los partes oficiales hablaban de afectaciones promedio de 6 u 8 horas.
El fenómeno no es nuevo, pero ha alcanzado nuevos niveles de rechazo. La narrativa oficialista que culpa constantemente a factores externos —como el embargo estadounidense o supuestos sabotajes— es cada vez menos efectiva.
En cambio, se percibe un consenso creciente de que la crisis energética responde a una mala gestión interna, la falta de inversión durante décadas y la imposibilidad del sistema de sostenerse con las actuales condiciones técnicas y económicas.
El descrédito no se limita a la UNE. La desconfianza se extiende a todo el aparato institucional, incluyendo al Ministerio de Energía y Minas y al propio gobierno, que sigue prometiendo soluciones mientras la situación empeora. Para muchos cubanos, los partes diarios ya no informan, sino que encubren; no explican, sino que manipulan.
Un país al límite
Mayo de 2025 ha dejado una marca profunda en el ya desgastado pueblo cubano. El colapso eléctrico no es solo una cuestión técnica: es una tragedia cotidiana que se vive en los hogares, en los hospitales, en las escuelas.
El calor insoportable, los alimentos que se echan a perder, la imposibilidad de trabajar o descansar, todo ello convierte el apagón en una metáfora brutal del estancamiento nacional.
Y mientras la UNE calcula megavatios y el régimen apela a la paciencia, en las calles, el límite de la resistencia parece cada vez más cerca.
Archivado en: