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El Ministerio del Interior (MININT) en Sancti Spíritus confirmó este viernes la ocurrencia de dos asesinatos en la ciudad cabecera el pasado 13 de septiembre, hechos que han generado gran conmoción en la población y reflejan el creciente clima de violencia en la isla.
De acuerdo con declaraciones del mayor Osbel Santos Sacerio, segundo jefe del Órgano de Investigación Criminal de la provincia, el primer crimen ocurrió en la calle Céspedes, cuando un hombre de 31 años, natural de Holguín y recién llegado de Estados Unidos tras una autodeportación en mayo, atacó con un machete a un trabajador por cuenta propia dedicado a la venta de dulces y confituras.
El agresor, que cubrió su rostro para intentar evitar ser identificado, fue reconocido en el lugar por la esposa y la hija de la víctima. El ataque le provocó múltiples heridas al comerciante, quien falleció días después en el hospital provincial Camilo Cienfuegos.
Según el mayor Santos Sacerio, el detenido ya había incendiado el automóvil de la víctima días antes del asesinato, en un acto que las autoridades vinculan con un conflicto personal de larga data.
En el momento de su captura, realizada en Jatibonico cuando intentaba huir en un ómnibus rumbo a Holguín, se le ocuparon un cuchillo, un litro de gasolina y una fosforera, informó Radio Sancti Spíritus.
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El segundo hecho violento se produjo esa misma noche en las inmediaciones de la Casa de la Música, en el Consejo Popular Colón.
Dos hombres expulsados del centro recreativo por un altercado continuaron la riña en la vía pública. Durante la disputa, uno de ellos utilizó un arma blanca para herir gravemente a su rival en el pecho. Aunque fue trasladado de urgencia al Hospital Camilo Cienfuegos, la víctima murió poco después.
El oficial del MININT desmintió los rumores que circulaban en redes sociales sobre la supuesta condición de médico del fallecido y precisó que el agresor cuenta con antecedentes penales por tentativa de asesinato, lesiones y alteraciones del orden. Actualmente se encuentra bajo proceso investigativo.
Las autoridades informaron que a ambos detenidos se les impuso la medida cautelar de prisión provisional y aseguraron que se les garantizan los derechos procesales contemplados en la Ley del Proceso Penal.
La doble jornada de violencia, ocurrida en menos de 24 horas, se suma a la creciente ola de asesinatos, asaltos y riñas en la isla. Los crímenes en Sancti Spíritus contrastan con el discurso oficial que insiste en que la criminalidad disminuye, pese a los datos del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), que registró 1,319 delitos en Cuba entre enero y junio de este año, una cifra récord que refleja la inseguridad que enfrenta la población.
Un problema creciente: Cubanos con historial criminal y el debate sobre las deportaciones
En Estados Unidos, la presencia de cubanos con antecedentes criminales se ha convertido en un tema de creciente atención pública y política.
Casos recientes de arrestos, reincidencias y procesos judiciales han reavivado el debate sobre las deportaciones y la efectividad de las políticas migratorias hacia la comunidad cubana.
En Florida, Texas y otros estados con fuerte presencia cubana, las autoridades migratorias y policiales han reportado episodios de violencia, delitos graves y reincidencia delictiva entre un segmento de migrantes que llegó a Estados Unidos en distintas oleadas, especialmente durante la apertura de vías migratorias irregulares de los últimos años.
Algunos de estos individuos, con decenas de arrestos acumulados, permanecían en libertad debido a vacíos legales que dificultaban su deportación inmediata.
Las críticas han escalado en los últimos meses. Voceros de ICE han reiterado que “los extranjeros que cometen crímenes en suelo estadounidense no deben permanecer en el país” y han señalado directamente a casos de cubanos reincidentes como ejemplo de la necesidad de agilizar los procesos de expulsión.
Los cuestionamientos también llegan desde la propia comunidad cubana, donde muchos se preguntan por qué personas con historiales delictivos tan extensos no fueron deportadas antes.
El tema toca una fibra sensible en las relaciones migratorias entre La Habana y Washington. Durante décadas, los cubanos gozaron de un trato preferencial que les permitió obtener residencia de manera más rápida que otros grupos migrantes.
Sin embargo, en el contexto actual, marcado por un endurecimiento de la política migratoria estadounidense y un repunte de la criminalidad, los casos de cubanos con antecedentes penales alimentan un discurso oficial en favor de las deportaciones y la revisión de beneficios migratorios históricos.
Mientras tanto, las comunidades locales cargan con el impacto cotidiano: robos, altercados violentos, delitos de drogas y agresiones que refuerzan la percepción de inseguridad.
Para muchos, la reincidencia de algunos migrantes cubanos no solo daña la imagen de toda la diáspora, sino que también dificulta la integración de quienes llegaron huyendo del régimen comunista o en busca de oportunidades legítimas.
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