
Un incendio ocurrido en la calle D entre 5 y 6, en el reparto Agüero de la ciudad de Santiago de Cuba, dejó totalmente desamparada a una familia que ahora sobrevive en la calle, entre ruinas, basura y abandono oficial.
Vecinos relataron que los residentes de la vivienda, con aparentes trastornos mentales, recogían desperdicios en basureros de la ciudad para almacenarlos en la casa, lo que, sumado a las precarias condiciones de higiene, habría favorecido el siniestro.
La anciana madre de la familia permanece ahora en el corredor, sin techo ni alimentos, mientras lo poco que se rescató del incendio está amontonado en espacios ajenos, generando preocupación por insectos y enfermedades, reportó a través de su perfil en Facebook el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada.
Aunque las autoridades retiraron un contenedor de desechos, todavía permanece otro frente a la vivienda, y dentro de la casa siguen acumulados restos de basura, convirtiendo el entorno en un foco insalubre que afecta a toda la comunidad.
Vecinos lamentan que la tragedia no solo haya reducido a cenizas una vivienda, sino que también expuso la indiferencia oficial.
“Ayer las llamas, hoy la basura, mañana la tormenta… y en el medio, una familia en la calle con una anciana sin techo ni comida”, denunció un residente.
Los comentarios en redes sociales reflejan dolor y reclamos: “Dónde está la delegada, la Federación de Mujeres Cubanas, los trabajadores sociales, el consultorio médico?”, cuestionó una vecina, mientras otros pidieron ayuda urgente para la familia afectada.
La acumulación de desechos y la sequía que azota el oriente del país provocó semanas atrás un voraz incendio en un basurero de la calle 16 del reparto Chicharrones, en Santiago de Cuba, el cual alcanzó grandes proporciones tras alcanzar una loma cubierta de árboles colindante con varias viviendas de la zona.
Las llamas generaron gran preocupación entre los residentes, que temían que el fuego se propagara hacia sus hogares,
Asimismo, un incendio arrasó casi por completo una vivienda en la urbe santiaguera el 14 de septiembre, con saldo de daños materiales severos, pero sin personas heridas ni fallecidas.
También en la misma urbe, a fines de septiembre, una moto eléctrica combustionó en plena calle.
En Santiago de Cuba, un exalumno se reencontró con su antiguo profesor de química en circunstancias inimaginables, abandonado en la calle, sin familia y marcado por la soledad.
Situaciones similares viven decenas de miles de personas y familias a lo largo de Cuba, reflejo de la crisis habitacional generalizada y el empobrecimiento derivado, principalmente, de fallidas políticas económicas adoptadas por el gobierno y su modelo económico centralizado de tipo soviético.
Varias familias cubanas viven en condiciones de extrema precariedad dentro del hospital abandonado de Guanito, en Pinar del Río, una antigua instalación sanitaria reconvertida en refugio informal tras décadas de abandono.
En el edificio Riomar, en Miramar, varias personas sin hogar han ocupado apartamentos abandonados, donde sobreviven sin electricidad ni agua, en un entorno de deterioro y abandono.
En provincias como Granma, más de 30,000 familias aún viven sobre pisos de tierra, y se estima que más de 110,000 viviendas están en mal o regular estado. En todo el país, el déficit habitacional asciende a más de 800,000 viviendas.
Como parte de sus propuestas ante esta crisis, el gobierno ha comenzado a instalar casas hechas con contenedores en Las Tunas, Holguín, Guantánamo y Sancti Spíritus, una medida que ha generado dudas sobre su adecuación ante el clima y las necesidades básicas.
Mientras tanto, el número de barrios informales y precarios sigue creciendo, con cientos de asentamientos sin reconocimiento legal ni acceso garantizado a servicios públicos, lo que profundiza la exclusión social y urbanística en el país.
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