El gobierno ruso planea incorporar a miles de cubanos (unos 25,000 según estimaciones de expertos) como combatientes en la invasión a Ucrania, según confirmó este lunes Andrey Kartapolov, jefe del Comité de Defensa de la Duma Estatal de Rusia.
En una declaración recogida por el asesor del ministerio del Interior ucraniano, Anton Gerashchenko, el legislador ruso afirmó que “no se puede prohibir a un verdadero patriota cubano amar a Rusia”, y añadió que Moscú da la bienvenida a todos los que quieran unirse a las Fuerzas Armadas rusas en su “lucha justa contra el fascismo global”.
“Si los jóvenes cubanos quieren ayudar a nuestro país, no veo nada extraño. ¿Cuántos de ellos serán? Bueno, los que sean. Si tienen esa oportunidad, damos la bienvenida a todos los que quieran ayudar a nuestro pueblo”, dijo Kartapolov ante la prensa rusa.
Las palabras del funcionario, compartidas en un video por Gerashchenko confirman por primera vez desde fuentes oficiales rusas que existe un plan estructurado de incorporación de cubanos al ejército de Vladimir Putin, algo que el Kremlin había negado o diluido en ambigüedades hasta ahora.
La declaración coincide con un reportaje de la revista Forbes, que informó la semana pasada que hasta 25,000 cubanos podrían estar ya alistados o en proceso de reclutamiento para integrarse en las operaciones militares en Ucrania.
Promesas de 2,000 dólares y falsas ofertas laborales
Según Forbes, Rusia está ofreciendo a los cubanos salarios mensuales de unos 2,000 dólares, una cifra astronómica comparada con los 20 dólares promedio que gana un trabajador en la isla.
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Sin embargo, detrás de esa supuesta “oportunidad” se esconde un entramado de engaños, tráfico de personas y explotación militar.
Fuentes ucranianas y documentos difundidos por medios de prensa en meses anteriores confirman que decenas de reclutas fueron captados con ofertas falsas de trabajo en la construcción, pero terminaron siendo enviados directamente al frente de combate, sin preparación ni contrato claro.
Muchos firmaron documentos redactados en ruso, sin traducción oficial, lo que los dejó en una situación de indefensión legal absoluta.
La Inteligencia de Defensa de Ucrania (HUR) advirtió que el uso de combatientes extranjeros permite a Rusia evitar costos políticos y económicos:
“Si muere un extranjero, no hay prestaciones sociales ni responsabilidades; no hay familiares dentro de Rusia descontentos con la guerra; y, por supuesto, hay menos rusos muertos”, señaló un portavoz del HUR citado por Forbes.
El silencio del régimen cubano
A pesar de la creciente evidencia y las denuncias internacionales, el régimen de Miguel Díaz-Canel mantiene un relativo silencio, pues cada vez más se les escucha referirse al tema con creciente nerviosismo.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha insistido en que “Cuba no participa con personal militar en conflictos extranjeros”, aunque nunca ha negado la existencia de redes de reclutamiento ni el viaje de miles de cubanos a Rusia desde 2023.
Según diversas investigaciones periodísticas, al menos 20,000 cubanos ya han sido reclutados, y más de un millar estarían combatiendo actualmente en territorio ucraniano.
En septiembre, las autoridades ucranianas anunciaron la captura de varios mercenarios cubanos, uno de los cuales confesó haber sido engañado con la promesa de un trabajo civil en Rusia.
Los analistas coinciden en que La Habana permite o tolera el reclutamiento a cambio de beneficios económicos y políticos.
El politólogo Alexander Motyl, citado por Forbes, asegura que “el régimen cubano busca obtener divisas frescas y reforzar su alianza ideológica con Putin”.
“Para el Kremlin, usar soldados cubanos es una forma barata de continuar una guerra impopular. Para Cuba, es una fuente de dinero y propaganda”, afirmó el experto.
Exportación de pobreza y represión
La incorporación de cubanos al ejército ruso refleja la desesperación social que vive la isla, donde miles de jóvenes ven en la guerra una salida económica frente al hambre y el apagón constante.
En palabras del asesor ucraniano Gerashchenko, la situación demuestra cómo el régimen de Moscú “está importando carne de cañón desde América Latina” para sostener una guerra cada vez más impopular entre los rusos.
Con la declaración de Kartapolov, Rusia reconoce abiertamente que usa cubanos en el frente, mientras el gobierno de La Habana sigue negando los hechos.
La complicidad del régimen cubano —ya señalada por medios como Forbes y CiberCuba— lo coloca en el centro de una nueva polémica internacional, en la que los cubanos vuelven a ser víctimas de un sistema que los empuja a morir lejos de su tierra por una causa que no les pertenece.
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