
Ucrania reclamó este lunes ante Naciones Unidas el cese del reclutamiento de ciudadanos cubanos para combatir en las filas del Ejército ruso y la liberación de aquellos que permanecen vinculados al servicio militar contra su voluntad, en una nueva denuncia sobre la participación de extranjeros en la invasión ordenada por Vladimir Putin.
El llamamiento fue realizado por Volodimir Pavlichenko, representante permanente adjunto de Ucrania ante la ONU, durante el encuentro «Cuba Libre: la opresión que esconde La Habana», organizado por la misión estadounidense en Nueva York, en vísperas de la votación anual sobre el embargo a Cuba.
El diplomático afirmó que las autoridades ucranianas han documentado más de 1.000 contratos suscritos por ciudadanos cubanos con las fuerzas armadas rusas entre 2023 y 2025, aunque advirtió que los casos identificados representan solo una parte de quienes podrían haber sido incorporados al conflicto.
Según explicó, los cubanos figuran entre los cuatro grupos nacionales más numerosos dentro del reclutamiento extranjero realizado por Moscú. Ucrania estima que unos 20.000 ciudadanos de 47 países se han incorporado a las fuerzas rusas, una cifra que comprende distintas nacionalidades y no debe confundirse con el número de cubanos.
Pavlichenko señaló que las condiciones económicas de la Isla facilitan la captación de combatientes. Las ofertas de salarios cercanos a 2.000 dólares mensuales, una cantidad muy superior a los ingresos habituales en Cuba, constituyen un incentivo poderoso para personas que buscan escapar de la precariedad.
Sin embargo, advirtió que esa vulnerabilidad no puede utilizarse para justificar la explotación de ciudadanos extranjeros ni su incorporación a una guerra de agresión.
El representante ucraniano pidió poner fin tanto al reclutamiento como al despliegue de cubanos en el frente, y reclamó la liberación de quienes permanecen retenidos ilegalmente en el servicio militar ruso.
Contratos, muertos y denuncias de engaños
Las declaraciones de Pavlichenko se suman a una serie de investigaciones y denuncias difundidas durante los últimos años sobre las redes que trasladan ciudadanos cubanos a Rusia para incorporarlos a sus fuerzas armadas.
En septiembre de 2025, la inteligencia militar ucraniana informó de la identificación de 1.038 contratos de ciudadanos cubanos, mientras manejaba estimaciones mucho más amplias sobre la posible magnitud del reclutamiento.
Un mes después, Kiev reportó 1.076 cubanos identificados en las filas rusas y 96 fallecidos, según datos divulgados entonces por las autoridades ucranianas y recogidos por CiberCuba. Estas cifras corresponden a registros de aquel momento y no constituyen un balance actualizado de víctimas.
Las investigaciones han expuesto mecanismos de captación que incluyen promesas de empleo, remuneraciones elevadas, facilidades migratorias y la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa.
En septiembre de 2026, Amnistía Internacional documentó testimonios de extranjeros, incluidos cubanos, que denunciaron haber sido engañados para incorporarse al Ejército ruso. Algunos aseguraron que viajaron atraídos por ofertas laborales y terminaron enviados al frente, sin comprender plenamente los contratos firmados ni disponer de mecanismos efectivos para abandonar el servicio.
Estos casos obligan a distinguir entre quienes aceptaron voluntariamente alistarse y quienes pudieron ser víctimas de engaños, coacciones o prácticas de reclutamiento abusivas.
La posición de La Habana ante el reclutamiento
El régimen cubano ha negado reiteradamente su participación en el envío de combatientes a Rusia y sostiene que no forma parte de la guerra en Ucrania.
En septiembre de 2023, las autoridades anunciaron la desarticulación de una presunta red de trata de personas vinculada al reclutamiento para el Ejército ruso y la detención de 17 implicados. Sin embargo, las denuncias posteriores de Kiev han mantenido abiertas las preguntas sobre la persistencia de esas redes y la capacidad o voluntad de La Habana para impedir su funcionamiento.
La controversia adquirió mayor relevancia internacional cuando el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, mencionó expresamente a Cuba durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2026, al denunciar la incorporación de ciudadanos extranjeros a las fuerzas rusas.
La denuncia no llega por primera vez a Naciones Unidas. Durante el debate sobre el embargo de octubre de 2025, Washington ya utilizó el reclutamiento de cubanos por Rusia como argumento para pedir a otros gobiernos que votaran contra la resolución de La Habana o se abstuvieran.
La ofensiva diplomática estuvo respaldada por el Informe sobre Trata de Personas de Estados Unidos, que ese año incorporó el reclutamiento fraudulento de ciudadanos cubanos para combatir en Ucrania entre las denuncias de trata vinculadas al régimen.
El informe de 2026, publicado el pasado 8 de octubre, reiteró el señalamiento y recogió testimonios de cubanos atraídos con falsas ofertas de empleo en Rusia y posteriormente coaccionados para incorporarse al Ejército.
La Habana ha rechazado las acusaciones de complicidad estatal y sostiene que quienes participaron en el conflicto lo hicieron por iniciativa propia.
Las nuevas declaraciones de Pavlichenko sitúan nuevamente el asunto ante las delegaciones internacionales, esta vez en un encuentro promovido por Washington para cuestionar las responsabilidades del régimen cubano y reducir los apoyos a su resolución anual contra el embargo.
Antes de dar paso al diplomático ucraniano, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, también denunció la presencia de cubanos en las filas rusas y señaló que algunos habían sido atraídos mediante engaños, mientras otros aceptaron las ofertas de dinero y oportunidades.
La participación de Ucrania introdujo así una dimensión internacional en el debate sobre Cuba: además de las denuncias de represión política y deterioro económico dentro de la Isla, puso sobre la mesa las consecuencias de la emigración y la vulnerabilidad de ciudadanos cubanos reclutados para una guerra extranjera.
Pavlichenko concluyó su intervención reclamando que los cubanos sean protegidos frente a su explotación en el conflicto y puedan construir un futuro basado en la libertad y la dignidad, en lugar de terminar utilizados como combatientes en una guerra ajena.
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