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El gobierno del presidente Donald Trump pidió a sus aliados internacionales rechazar la resolución anual de Naciones Unidas que exige el fin del embargo contra Cuba, alegando que el régimen de La Habana apoya activamente la invasión rusa a Ucrania con miles de mercenarios cubanos integrados en el ejército de Moscú, según un cable interno del Departamento de Estado revelado por Reuters.
El documento, no clasificado y fechado el 2 de octubre, fue enviado a decenas de misiones diplomáticas estadounidenses con la instrucción de convencer a gobiernos afines y aliados internacionales de votar en contra o abstenerse en la resolución que, desde 1992, pide a Washington levantar el embargo comercial impuesto a Cuba tras la llamada "revolución" del dictador Fidel Castro.
“Después de Corea del Norte, Cuba es el mayor contribuyente de tropas extranjeras a la agresión rusa, con un estimado de entre 1,000 y 5,000 cubanos combatiendo en Ucrania”, señaló el texto, citado por Reuters.
El cable diplomático afirmó que el gobierno cubano “no ha logrado proteger a sus ciudadanos de ser utilizados como peones en la guerra entre Rusia y Ucrania”, y acusó a Miguel Díaz-Canel de alinearse con el Kremlin en lo político, militar y propagandístico.
La filtración coincidió con los nuevos informes del proyecto ucraniano “Quiero Vivir”, que documentan la participación de miles de cubanos en el frente oriental y denuncian la pasividad del régimen de La Habana ante el reclutamiento masivo de sus ciudadanos por parte de Moscú.
Presión diplomática y mensaje político
Según el reporte de Reuters, la administración Trump busca socavar la tradicional mayoría aplastante que cada año respalda la resolución presentada por Cuba ante la Asamblea General.
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En 2024, 187 países votaron a favor, con solo Estados Unidos e Israel en contra, y Moldavia absteniéndose.
Este año, Washington pretende reducir ese margen y exponer lo que considera la “hipocresía” del régimen cubano, que se presenta como víctima de sanciones mientras —según la Casa Blanca— colabora activamente con la maquinaria militar de Vladimir Putin.
“La Administración Trump no se quedará al margen ni apoyará a un régimen ilegítimo que socave nuestros intereses de seguridad nacional en nuestra región”, declaró un portavoz del Departamento de Estado, en comentarios enviados por correo electrónico a Reuters.
El cable instó a los diplomáticos estadounidenses a difundir los detalles del reclutamiento de cubanos para el ejército ruso, así como los vínculos entre La Habana y Moscú en materia de defensa, inteligencia y transporte aéreo.
Entre los puntos de conversación figuran también acusaciones de corrupción, violaciones de derechos humanos y malversación de recursos por parte del régimen cubano.
Cuba, de “neutral” a cómplice
El informe de Reuters confirmó lo que distintas fuentes han venido señalando durante meses: que Washington considera probado el involucramiento de ciudadanos cubanos en la guerra de Ucrania, y que La Habana ha permitido —o incluso facilitado— su reclutamiento.
En las últimas semanas, funcionarios ucranianos advirtieron al Congreso estadounidense sobre la creciente magnitud de esa red, que incluiría centros de captación en Riazán, Bielorrusia y la propia Cuba, con la participación de intermediarios rusos y cubanos.
El proyecto 'Quiero Vivir' ha publicado listas con más de mil nombres, mientras que la inteligencia militar ucraniana sitúa el total en alrededor de 25,000 cubanos reclutados desde 2023.
“La Habana no puede alegar ignorancia. En un país donde nadie viaja sin control estatal, el silencio es complicidad”, dijo una fuente diplomática europea consultada por Forbes recientemente.
Reacción del régimen cubano
Hasta el momento, la Misión Permanente de Cuba ante la ONU no ha respondido a las acusaciones.
El pasado 27 de septiembre, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunció ante la Asamblea General lo que calificó de “bloqueo genocida” de Estados Unidos y acusó a Washington de usar el tema del narcotráfico como “pretexto ridículo” para mantener su agresión contra Cuba y Venezuela.
Sin embargo, el cable del Departamento de Estado sostiene que la resolución cubana “culpa incorrectamente” a Estados Unidos de la crisis económica en la isla, causada —según el texto— por “la corrupción e incompetencia del propio régimen”.
Washington endurece su acusación: De reclutamiento ilegal a trata de personas de Estado
El endurecimiento del discurso estadounidense no se limita al ámbito diplomático. En su más reciente Informe sobre Trata de Personas (TIP 2025), el Departamento de Estado dio un paso más allá al calificar formalmente el reclutamiento de cubanos para la guerra de Rusia en Ucrania como una forma de trata patrocinada por el Estado.
El documento, publicado a finales de septiembre, sostuvo que el régimen cubano facilitó activamente la salida de sus ciudadanos con fines de explotación militar, acelerando la emisión de pasaportes, omitiendo sellos de salida y permitiendo que miles de jóvenes viajaran con visas de “turismo” hacia Rusia y Bielorrusia, donde fueron contratados por el ejército ruso.
Según el informe, entre junio de 2023 y febrero de 2024 más de 1,000 cubanos firmaron contratos con las Fuerzas Armadas rusas, muchos bajo promesas falsas de trabajo o residencia, y otros convencidos por salarios de hasta 2,000 dólares mensuales, una cifra inalcanzable en la economía cubana.
El Departamento de Estado afirmó que, al igual que ocurre con las misiones médicas internacionales, este sistema de reclutamiento militar forma parte de una red estatal de control y explotación, en la que el Estado cubano “utiliza mecanismos de coerción, retención de documentos y engaño” para obtener beneficios políticos y económicos.
“La novedad es clara: lo que antes era llamado ‘redes de reclutamiento’ es ahora considerado una política de Estado. Ya no se trata de actividades criminales aisladas, sino de complicidad gubernamental directa”, señaló un experto a CiberCuba.
La inclusión del caso cubano en el TIP 2025 como forma estatal de trata de personas supone una escalada sin precedentes en las acusaciones contra La Habana y refuerza los argumentos diplomáticos que Washington ha presentado ante sus aliados en Naciones Unidas.
Bajo esta nueva luz, ya no basta con denunciar redes privadas de reclutamiento: el documento exige investigar responsabilidades oficiales, garantizar reparación a las víctimas y eliminar las restricciones migratorias que permiten este tipo de explotación.
Como en informes anteriores, el régimen cubano ha calificado las denuncias como “calumnias políticas”, pero esta vez el peso probatorio y la clasificación jurídica del TIP 2025 debilitan su discurso defensivo.
Lo que antes podía verse como una maniobra de propaganda, ahora se convierte en una acusación formal de complicidad estatal en la trata de seres humanos con fines bélicos.
Mientras el régimen insiste en su narrativa de víctima, el mensaje de Washington apunta en otra dirección: Cuba ya no es un actor neutral, sino un aliado operativo de Rusia en su guerra contra Ucrania.
Y por primera vez en décadas, esa acusación amenaza con romper el consenso casi unánime que La Habana mantenía en Naciones Unidas.
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