Dulce María Loynaz

Sexo: 
Femenino
Jueves, 10 Diciembre, 1992
Escritor
Fallecimiento: 
Domingo, 27 Abril, 1997

La Loynaz fue la hija del famoso general Enrique Loynaz del Castillo, un héroe del Ejército y autor del Himno Nacional de Cuba; y hermana del poeta Enrique Loynaz Muñoz. Dulce María nació en La Habana, el 10 de diciembre de 1902, en una familia de gran sensibilidad hacia las manifestaciones artísticas y culturales y con profundos sentimientos patrióticos. Educada en casa, creció en un ambiente familiar muy propicio para la poesía.

Publicó sus primeros poemas en La Nación, en 1920. Por esos años, viajó a América del Norte, Europa y otros países destacando, Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto (1929), México (1937), América del Sur (1946-1947) y las Islas Canarias (1947-1951), donde fue declarada hija adoptiva. Logró su doctorado en Derecho Civil en la Universidad de La Habana. Ejerció de abogada, a pesar de que no le gustaba, pero dejó de practicar en 1961. Fue reconocida en su patria como profesional del derecho recibiendo en 1944 la desaparecida Orden González Lanuza.

Loynaz comenzó a escribir Jardín en 1928 un año despuésde obtener el título de Doctor en Derecho por la Universidad de La Habana y terminó la novela en 1935, poco después de que las cubanas obtuvieran el derecho al voto. Durante estas primeras décadas del siglo XX, una época de gran actividad feminista, el movimiento cobró una gran dinámica y el sentimiento de lucha de las mujeres floreció en Cuba, por lo que los derechos de la mujer se convirtieron en parte de la conciencia política cubana.

La actitud feminista que Loynaz muestra en Jardín está ligada fuertemente a la imagen de la ciudad. La novela comienza y termina con la heroína mirando desde el jardín hacia una ciudad que se parece a La Habana.

En 1950, publicó crónicas semanales en diferentes publicaciones de la época, como El País, Excélsior, Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes. En 1953, asistió, como invitada de la universidad, a las celebraciones en las que dio varias conferencias. 

Tras el triunfo de la revolución cubana, la poetisa se aisló en su residencia de El Vedado, desde donde continúo componiendo versos pero sin participar tanto en la vida política de su país natal.

En estos años el paradero de la artista fue un misterio. Algunos la daban por muerta, otros aseguraban que estaba en el extranjero con su esposo Pablo Álvarez de Cañas y otros que se encontraba aún en Cuba. Fue el pianista pinareño José Antonio Martínez de Osaba quien comenzó a interesarse por la vida de Dulce María y a hacer averiguaciones sobre el paradero de la poetisa. Entre los dos artistas surgió una gran amistad gracias a la correspondencia que intercambiaban. 

Durante su vida recibió gran cantidad de premios y honores; entre otros se destacan el Premio Cervantes en 1992, la gran cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio en 1947, y el nombramiento de dama de la Orden de Isabel la Católica. En Cuba recibió la orden cultural Félix Varela y el Premio Nacional de Literatura. 

Poesía

  • Versos (1950)
  • Juegos de agua (1951)
  • Poemas sin nombre (1953)
  • Últimos días de una casa (1958)
  • Poemas escogidos (1985)
  • Poemas náufragos (1991)
  • Bestiarium (1991)
  • Finas redes (1993)
  • La novia de Lázaro (1993)
  • Poesía completa (1993)
  • Melancolía de otoño (1997)
  • La voz del silencio (2000)
  • El áspero sendero (2001)

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